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Frases

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… la decencia no es una virtud con la que se nace, sino el resultado del ambiente en donde se vive.

En Oriente la mujer no suele ver al hombre antes de casarse. En Occidente, después.

Luna: Cadáver de un mundo que nos pusieron ante los ojos como ejemplo para que veamos como será la tierra si seguimos haciendo barbaridades con los átomos.

“Además, lo cierto es que siempre matas a quien más quieres. ¿Para qué vas a matar a alguien que no te importa?”

Según él y su hija Beatriz…

“Soy donostiarra pero por pura casualidad. Porque mi familia que entonces era rica solía veranear en la costa vasca francesa (no sé por qué, la verdad, pues a mí siempre me ha parecido igual a la española: hay en ella los mismos vascos con su boina, los mismos calamares con su tinta… Pero cuando las familias tienen dinero, en algo se lo han de gastar). Fui bautizado en la iglesia de San Ignacio, con los nombres de Álvaro María Eugenio Alejandro Sebastián de Laiglesia González Labarga. Y conmigo nacido y bautizado, mis padres regresaron a Madrid en cuanto terminaron las lluvias veraniegas”

No me considero el mejor humorista de España; tampoco sé cuál es el mejor. Si alguien me concediera ese honor lo aceptaría como un cumplido, como un gesto de buena educación. Pero mi meta no es ser el mejor. La vida no es una competición. Hay que vivir la vida, pero sin ese jaleo de llegar antes.”

Álvaro de Laiglesia era elegante, desprendido, guapo, y de buena familia, y supo aprovechar al máximo esa distancia hacia lo cotidiano que impone la buena educación. Tengo para mí que, gracias a todo eso, y a su talento, a su capacidad de trabajo, a su falta de pereza, a Fernando Perdiguero y quizá un poco a su sentido del humor, pudo sacar a la calle La Codorniz durante treinta y tantos años. Lo hizo sin tomarse demasiado a pecho la lucha diaria contra la censura, pero sobre todo la lucha contra aquellos infinitos matices del gris que impregnaban el ambiente.”

¿Quién era de Laiglesia?

Álvaro de Laiglesia

(Sebastián, 1922 – Manchester, 1981) Escritor español. Prolífico autor de narraciones humorísticas, fue director del semanario satírico La Codorniz. Partiendo precisamente de una idea suya, M. Mihura fundó La Codorniz (1944-1977), cuyo lema fue “el humor más audaz para el lector más inteligente”. En esta publicación colaboraron autores como W. Fernández Flórez, R. Gómez de la Serna y J. Poncela. Álvaro de Laiglesia destacó como novelista gracias a grandes éxitos populares como Una mosca en la sopa (1944), Todos los ombligos son redondos (1956),Yo soy Fulana de Tal (1963), Fulanita y sus menganos (1965), y Una larga y cálida meada(1975). En sus libros logró extraer los rasgos humorísticos de los puntos débiles de la actualidad social de la época, incluidos los más serios o escabrosos. En el ámbito teatral escribió varias comedias y colaboró con Miguel Mihura en El caso de la mujer asesinadita (1946)

Para empezar, un poco de humor…

EL PADRE BUENO DEL NIÑO MALO

Caricatura_de_Alvaro_de_Laiglesia_por_el_dibujante_Villena_1969

Tomado de: http://www.tiavicenta.com/humor-extranjero-alvaro-de-laiglesia-1960/

-¡Monstruo! ¡Monstruo! -gritó don Matías cuando su hijo pequeño, tembloroso, se presentó ante él en su despacho de la fábrica-. ¡En la cárcel debería encerrarte! A los seres como tú hay que prohibirles convivir con las personas de buenos sentimientos. ¿Es cierto que has cazado una mariposa que volaba gozando de su libertad?

-Sí -confesó el niño, estallando en sollozos de arrepentimiento.

-¡Rufían! ¡Desalmado! -explotó don Matías-. ¡Me avergüenzo de ti! ¿Confieses también que, no contento con esta crueldad, asesinaste al pobre insecto clavándole un alfiler en la mitad del cuerpo?

-Sí. Quería conservarlo disecado… – trató de disculparse el niño.

-¡Criminal, he ahí el nombre que mereces! ¡No tienes corazón, engendro de la Naturaleza! ¿De qué me sirve ser hombre de bien, si tengo un hijo que deshonra mi apellido? ¡Un hijo peor que un cuervo, que tortura a una feliz mariposa para divertirse! ¿Qué dirá tu buena madre cuando se entere? ¡Ella que te enseño a amar a tu prójimo más pequeño, que son los animales! ¿Toda mi vida de laboriosidad y rectitud no te ha servido de ejemplo? ¿Acaso no te he repetido mil veces la hermosa frase de “Amaos los unos a los otros”? ¡Mira esta fábrica que he levantado con el sudor de mi frente! Para tí será cuando yo me muera. ¿Y qué haces para merecerla? ¡Matar animalitos indefensos!

-Es la primera mariposa que he cazado, papá -aventuró el niño, con voz entrecortada por las lágrimas.

-¡Es suficiente! ¡No sabes tú que las mariposas respiran, sufren y aman como todos los seres vivos? ¿No sabes que esa mariposa tendrá familia, hijos quizá, o hermanas, o primos? ¿No sabes, sádico, que el supremo don de la vida es sagrado?

De pronto se abrió la puerta del despacho y entró un secretario de don Matías con un papel en la mano:

-¡Don Matías! ¡Don Matías! -dijo, dirigiendo al padre del niño-. ¡Acaba de recibirse este telegrama de nuestro representante en China! ¡Excelentes noticias!

Don Matías dejó de prestar atención a su hijo y, tomando el telegrama que le tendía su secretario, leyó en voz alta:

“Matias Krug. -Fábrica de armas. Urgente-. Clientela satisfecha calidad producto. Stop. Prueba cañones “Krug” en bombardeo ciudad Tsen-Fú, éxito clamoroso. Stop. Ciudad arrasada en menos de dos horas. Stop. Ocho mil muertos. Stop. Felicitaciones”.

-¡Qué maravilla! -exclamó don Matías encantado-. ¡Mis cañones han batido el récord! ¡Ocho mil muertos en una sola sesión!

-Más aún, don Matías -aduló el secretario-. Tenga en cuenta que en esa cifra no están incluidos los niños. Y niños, en los bombardeos, simple cae alguno.

-Esto significa que nuestros clientes doblarán sus pedidos de material- dijo don Matías, frotándose las manos muy satisfecho. Y luego, volviéndose a su hijo que seguía llorando en un rincón, le ordenó secamente- : Ya puedes marcharte. En castigo por lo que has hecho, no saldrás de tu cuarto en quince días. Así aprenderás a no hacer daño a las pobres mariposas